Los artistas de la calle son personas que hacen algún tipo de arte, sea dramático, circense, plástico o musical pero sin un escenario o una galería. Ellos pueden serlo por diversos motivos: la necesidad, como la mayoría de niños y jóvenes que hacen acrobacias o malabares en los semáforos, o algún tipo de música en los buses, y a falta de dinero y educación no ven otro posible trabajo; pero también esta la gente que trabaja en la calle como una forma entre otras de diseminar la cultura entre mucha gente no tiene las ganas o el dinero suficientes para comprar unos boletos para el teatro: ellos se lo brindan en la calle, de tal modo que al pasar por allí, lo vean y se enganchen.
Mostrando entradas con la etiqueta ciudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudad. Mostrar todas las entradas
Artistas de la calle
Los artistas de la calle son personas que hacen algún tipo de arte, sea dramático, circense, plástico o musical pero sin un escenario o una galería. Ellos pueden serlo por diversos motivos: la necesidad, como la mayoría de niños y jóvenes que hacen acrobacias o malabares en los semáforos, o algún tipo de música en los buses, y a falta de dinero y educación no ven otro posible trabajo; pero también esta la gente que trabaja en la calle como una forma entre otras de diseminar la cultura entre mucha gente no tiene las ganas o el dinero suficientes para comprar unos boletos para el teatro: ellos se lo brindan en la calle, de tal modo que al pasar por allí, lo vean y se enganchen.Hace 200 años, ocio puertas adentro y afuera
Los tiempos de revolución están llenos de tensión y noches en vela de tratativas y discusión; los trabajos del presente comparten el tiempo de los hombres que inventan el futuro... Pero ¿cómo era la vida de ocio en el año 1810, hace exactamente 200 años atrás?
(Conste que lo que aquí explicamos no puede asegurarse sobre 1811 ni sobre 1809... ¡Atención: no permita engaños!)
Los criollos de áreas rurales vivían en esta época en casas bastantes sencillas, hechas de adobe y techo de paja, las que muchas veces estaban rodeadas por árboles comunes o frutales, en las que se podía encontrar: el comedor, alrededor de dos habitaciones, "la ramada" o enramada (lugar donde la mujer de la casa hacía los telares) y la cocina, que en general se encontraba apartada.
Los alimentos que mayormente se consumían: la comida predilecta era la sopa de arroz y la de fideos, el asado, el matambre, el puchero, diversos guisos, las albóndigas, el estofado y los zapallitos rellenos. Si hablamos de los alimentos más típicos, comían también grandes cantidades de locro, empanadas, y “carbonadas”, un guiso de carne dentro de un zapallo de tamaño grande, que se lo acompaña con maíz (en Bélgica, el país creador, lleva cebolla y cerveza). Respecto a los postres y alimentos dulces, los primeros argentinos adoraban los bocadillos de papa o batata, las frutas, la natilla (plato de origen español a base de huevos, leche y azúcar), el arroz con leche, los alfajores y las masitas.
Como ya se sabrá, al carecer de tecnologías sofisticadas para el ocio, los habitantes de la campiña porteña pasaban el rato de diferentes maneras, ya sea jugando a las cartas, como al truco o al monte, a las bochas en la cancha de la pulpería o en la cercana a la capilla, al sapo, a las peleas de gallos o las carreras de caballo en las que apostaban su admiración y entusiasmo (y unos cuantos dineros), o con amigos tomando mate, infusión que se utilizaba -lo mismo que ahora- como excusa para el trato social. También la música y el baile ocupaban un lugar importante dentro de la vida de ocio del criollo: se tocaba la guitarra y el bombo, y en ocasiones violines.
Read more
(Conste que lo que aquí explicamos no puede asegurarse sobre 1811 ni sobre 1809... ¡Atención: no permita engaños!)
Los criollos de áreas rurales vivían en esta época en casas bastantes sencillas, hechas de adobe y techo de paja, las que muchas veces estaban rodeadas por árboles comunes o frutales, en las que se podía encontrar: el comedor, alrededor de dos habitaciones, "la ramada" o enramada (lugar donde la mujer de la casa hacía los telares) y la cocina, que en general se encontraba apartada.
Los alimentos que mayormente se consumían: la comida predilecta era la sopa de arroz y la de fideos, el asado, el matambre, el puchero, diversos guisos, las albóndigas, el estofado y los zapallitos rellenos. Si hablamos de los alimentos más típicos, comían también grandes cantidades de locro, empanadas, y “carbonadas”, un guiso de carne dentro de un zapallo de tamaño grande, que se lo acompaña con maíz (en Bélgica, el país creador, lleva cebolla y cerveza). Respecto a los postres y alimentos dulces, los primeros argentinos adoraban los bocadillos de papa o batata, las frutas, la natilla (plato de origen español a base de huevos, leche y azúcar), el arroz con leche, los alfajores y las masitas.
Como ya se sabrá, al carecer de tecnologías sofisticadas para el ocio, los habitantes de la campiña porteña pasaban el rato de diferentes maneras, ya sea jugando a las cartas, como al truco o al monte, a las bochas en la cancha de la pulpería o en la cercana a la capilla, al sapo, a las peleas de gallos o las carreras de caballo en las que apostaban su admiración y entusiasmo (y unos cuantos dineros), o con amigos tomando mate, infusión que se utilizaba -lo mismo que ahora- como excusa para el trato social. También la música y el baile ocupaban un lugar importante dentro de la vida de ocio del criollo: se tocaba la guitarra y el bombo, y en ocasiones violines.
0
comentarios
Etiquetas:
200 años,
actividades,
Bicentenario,
ciudad,
comida,
familia,
hogar,
Samantha Horwitz,
sociedad,
tiempo libre,
Vida cotidiana
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









